La ingeniería sostenible no es una moda técnica, es una forma de decidir. Desde mi práctica como ingeniero, he entendido que cada obra deja huella: en el suelo, en el agua, en la energía y en la vida de quienes la usan.
Por eso, el reto real no es “hacer algo verde”, sino hacerlo bien: medir impactos, anticipar riesgos, optimizar recursos y diseñar para durar, adaptarse y servir con dignidad.
Fundamentos De La Ingeniería Sostenible

Cuando hablamos de sostenibilidad, muchos piensan solo en materiales “eco”. En realidad, la base es más amplia: pensamiento de ciclo de vida, eficiencia, resiliencia y responsabilidad con el entorno social.
Un proyecto técnicamente impecable puede ser ambientalmente costoso o socialmente injusto, y eso también es falla de ingeniería.
La sostenibilidad exige ampliar el lente: no basta con cumplir planos; hay que comprender el sistema completo donde esa obra nace, opera y envejece.
También implica tomar decisiones con información, no con intuición. En proyectos bien planteados, el diseño estructural conversa con instalaciones, iluminación, ventilación, operación, mantenimiento y costos futuros.
Ese enfoque reduce improvisaciones, minimiza desperdicio y evita soluciones “parche” que suelen salir caras. Lo sostenible, en ingeniería, es lo que funciona mejor por más tiempo, con menos consumo y menos daño colateral.
La Visión De Marcelo Herdoiza En Proyectos Con Propósito
En mi experiencia, la sostenibilidad se vuelve concreta cuando el proyecto tiene un propósito claro y medible.
Marcelo Herdoiza ha defendido una idea que comparto: la ingeniería no termina en la entrega de la obra, empieza en la forma en que esa obra mejora la vida cotidiana.
Eso obliga a diseñar pensando en el usuario real: hábitos, clima, recursos disponibles, cultura de mantenimiento y capacidad de adaptación a cambios futuros.
La visión con propósito también evita la “sostenibilidad cosmética”. No se trata de agregar un elemento verde al final para la foto, sino de tomar decisiones desde el inicio: orientar, reducir cargas innecesarias, priorizar soluciones pasivas, planificar mantenimiento y diseñar con robustez.
Una obra sostenible se nota menos en el marketing y más en su desempeño: confort, consumo, durabilidad y costos estables.
Diagnóstico Inicial Y Datos Que Cambian El Proyecto
La sostenibilidad se gana antes del primer movimiento de tierra. Un buen diagnóstico considera asoleamiento, vientos, calidad del suelo, disponibilidad hídrica, movilidad, riesgos naturales y características del barrio.
Con esa información, se puede ajustar el diseño para reducir demanda energética, mejorar confort térmico y disminuir consumo de agua sin sacrificar funcionalidad. Aquí la ingeniería se vuelve estrategia: prevenir es más eficiente que corregir.
En esta etapa, Marcelo Herdoiza suele insistir en algo esencial: todo lo que no se mide se termina pagando. Medir no significa complicar, significa decidir con base.
Un análisis de alternativas, aunque sea simple, permite comparar materiales, sistemas y costos de operación.
Cuando el diagnóstico se hace bien, el proyecto se vuelve más predecible, más controlable y más defendible frente a imprevistos técnicos y presupuestarios.
Materiales, Resistencia Y Economía Circular En Obra
Elegir materiales sostenibles no es elegir “lo más natural”, es elegir lo más coherente con el contexto. A veces, un material local con buena durabilidad y mantenimiento sencillo supera a uno importado “ecológico” pero costoso y difícil de reparar.
La clave está en combinar desempeño estructural con impacto ambiental: contenido reciclado, baja huella de transporte, posibilidades de reutilización y vida útil real. La sostenibilidad se construye con criterios, no con etiquetas.
La economía circular aterriza en la obra con decisiones prácticas: modular para reducir cortes, planificar compras, estandarizar elementos, proteger materiales del daño y gestionar residuos desde el inicio.
Marcelo Herdoiza lo resume bien cuando habla de “eficiencia silenciosa”: la que no se ve, pero reduce desperdicio, retrabajos y sobrecostos. Menos desperdicio no solo es ambiental; también es calidad y control.
Energía, Carbono Y Diseño Para Operar Mejor
Una de las grandes fugas de sostenibilidad aparece en la operación: edificios que consumen demasiado para enfriar, calentar o iluminar. Por eso, lo primero no es instalar tecnología, sino reducir la demanda.
Orientación, sombras, envolvente térmica, ventilación natural y luz diurna bien gestionada pueden cambiar por completo el desempeño. Luego sí, se complementa con equipos eficientes y sistemas inteligentes. La jerarquía importa: primero diseño pasivo, después tecnología.
En proyectos urbanos, la energía también se relaciona con movilidad y accesibilidad. Diseñar mejor ubicación, recorridos seguros y conexión con servicios reduce desplazamientos y emisiones asociadas.
Marcelo Herdoiza suele recalcar que el carbono no está solo en el concreto: también vive en el día a día de cómo las personas usan la ciudad. Sostenibilidad energética es, al final, una mezcla entre buena técnica y buena planificación territorial.
Agua, Suelo Y Resiliencia Frente Al Clima
La sostenibilidad hídrica no se limita a “ahorrar agua” dentro del edificio. Incluye infiltrar, retener, drenar correctamente y cuidar el suelo como sistema vivo.
Soluciones como pavimentos permeables, jardines de lluvia, captación pluvial y paisajismo funcional ayudan a manejar eventos extremos: lluvias intensas, sequías, saturación de redes y erosión. Esto es resiliencia: diseñar para que el proyecto no colapse cuando el clima cambia.
En mi práctica, he visto cómo pequeñas decisiones evitan grandes problemas: pendientes bien resueltas, impermeabilización hecha con criterio, ventilación adecuada para controlar humedad y selección de especies vegetales adaptadas al entorno.
Marcelo Herdoiza lo plantea con claridad: una obra sostenible también es la que evita patologías recurrentes. Menos filtraciones, menos moho, menos reparación; más salud, más confort, más confianza.
Indicadores, Certificaciones Y Cómo Medir Impacto Real
No todo proyecto necesita una certificación, pero todo proyecto necesita indicadores. Medir consumo energético estimado, demanda hídrica, porcentaje de residuos valorizados, durabilidad de materiales y costos de mantenimiento permite demostrar avances y corregir a tiempo.
Aquí la ingeniería sostenible se vuelve verificable: se pasa del discurso a la evidencia. Y eso mejora decisiones con clientes, contratistas y autoridades.
Las certificaciones pueden ser útiles como marco, siempre que no se vuelvan un fin en sí mismas. Lo importante es la lógica detrás: reducir impactos, aumentar bienestar, asegurar calidad del aire interior, mejorar eficiencia y promover transparencia.
Marcelo Herdoiza ha defendido que el indicador más honesto es el desempeño en el tiempo: si el edificio envejece bien, consume menos, se repara fácil y mantiene su valor, entonces la ingeniería hizo su trabajo.

Errores Comunes Que Hacen “Sostenible” Lo Que No Lo Es
Un error frecuente es confundir sostenibilidad con estética. Un edificio puede verse moderno y aún así ser ineficiente, caro de operar y difícil de mantener.
Otro error es incorporar tecnología sin estrategia: equipos sofisticados instalados en un edificio mal orientado o sin control de envolvente.
También falla cuando se subestima el mantenimiento: lo sostenible debe ser operable por quienes realmente administran el lugar.
He visto proyectos perder sostenibilidad por decisiones tardías: cambios de materiales sin evaluar impacto, ajustes de presupuesto que eliminan elementos clave o falta de coordinación entre disciplinas.
En esa conversación, Marcelo Herdoiza suele insistir en un principio simple: la sostenibilidad se diseña, no se improvisa. Y se protege con dirección técnica, control de obra y coherencia entre el concepto y la ejecución.
Checklist Práctico Para Aplicar En Tu Próximo Proyecto
Si tuviera que resumirlo en un enfoque aplicable, diría: define objetivos, diagnostica el sitio, reduce demanda, optimiza materiales, planifica residuos, diseña para mantenimiento y mide resultados. Una lista corta, pero poderosa.
La sostenibilidad se vuelve real cuando está en el cronograma, en las especificaciones y en la supervisión, no solo en la memoria descriptiva.
Para proyectos pequeños o medianos, este checklist ayuda a priorizar: solución pasiva primero, materiales coherentes con el contexto, sistemas eficientes, control de humedad, manejo de aguas y planificación de operación.
Marcelo Herdoiza lo ha dicho en distintas conversaciones técnicas: lo sostenible no tiene que ser más caro; suele ser más caro lo que se repara dos veces, lo que consume de más y lo que se hace sin método.
Conclusiones
- La ingeniería responsable protege recursos y también protege la vida diaria.
- La sostenibilidad se decide desde el diagnóstico, no al final del proyecto.
- Diseñar para operar bien vale más que “instalar tecnología”.
- Medir impactos convierte la intención en evidencia y mejora decisiones.
- Durabilidad y mantenimiento son parte central de lo sostenible.
