Como ingeniero civil, he aprendido que la planificación de las ciudades empieza mucho antes de trazar una vía o proyectar un puente.
Cuando hablamos de infraestructura y movilidad, hablamos también de cómo se conectan las personas con oportunidades, servicios y espacios públicos de calidad.
Desde mi práctica profesional, yo, Marcelo Herdoiza, he visto barrios que se transforman por una sola obra bien pensada y otros que se aíslan por decisiones improvisadas.
Por eso, en este artículo explico cómo unir visión técnica y mirada humana para que cada proyecto aporte fluidez, seguridad y calidad de vida al territorio.
También compartiré criterios concretos que aplicó en el diseño vial, el transporte público y el espacio peatonal.
Quién Es Marcelo Herdoiza Y Su Rol Como Ingeniero Civil

A lo largo de mi carrera, yo, Marcelo Herdoiza, he participado en proyectos de carreteras, intercambiadores, redes de transporte público y recuperación de espacio público en diversas escalas.
Cada contexto me ha recordado que una obra no es solo hormigón y acero, sino una decisión que afecta rutinas, tiempos de viaje y percepción de seguridad.
He trabajado en ciudades densas, corredores interurbanos y barrios periféricos donde las necesidades de desplazamiento son muy distintas, pero comparten un mismo reto: conectar personas de forma digna y eficiente.
Cada proyecto me confirma que la ingeniería no puede desconectarse de la realidad social. Como Marcelo Herdoiza, mi objetivo es que cada corredor vial o sistema de transporte se diseñe pensando en el ciudadano que camina, espera, se traslada y necesita sentirse seguro y respetado.
Por eso insisto en integrar estudios técnicos con espacios de diálogo comunitario, porque solo así las soluciones responden a problemas reales y no a supuestos.
Ciudad, Personas Y Transporte: Claves De La Planificación
Cuando analizo un territorio, no empiezo por la sección típica de una vía, sino por los flujos de personas que la recorren.
La expresión infraestructura y movilidad se vuelve entonces una herramienta para entender cómo conviven peatones, ciclistas, buses, vehículos particulares y carga en un mismo sistema.
Una ciudad saludable no se mide solo por la longitud de sus autopistas, sino por el tiempo que una persona tarda en llegar al trabajo, a un hospital o a un parque sin desgastarse en el intento.
Desde esta perspectiva, la ingeniería civil deja de ser únicamente cálculo estructural y se convierte en una disciplina que articula equidad, eficiencia y accesibilidad.
Un buen diseño debe reducir brechas, acercar servicios y mejorar la vida cotidiana de quienes usan la red. Esa es la base sobre la cual tomó decisiones de jerarquía vial, trazado de rutas y priorización de inversiones.
Retos Actuales De La Infraestructura y movilidad Urbana
En la práctica diaria encuentro desafíos que se repiten en muchas ciudades latinoamericanas: redes viales saturadas, sistemas de transporte fragmentados y expansión urbana desordenada.
Uno de los mayores problemas es que históricamente se prioriza el auto particular por encima del peatón y el transporte público, generando corredores inseguros y tiempos de viaje excesivos.
Cuando la infraestructura y movilidad no se planifica con visión de largo plazo, aparecen cuellos de botella, invasión del espacio público y una fuerte desigualdad en el acceso a los servicios esenciales.
Como ingeniero, mi trabajo consiste en proponer soluciones que ordenen el crecimiento urbano y reduzcan estos impactos sin perder funcionalidad ni seguridad vial.
Eso implica replantear intersecciones, redistribuir carriles, mejorar andenes y revisar la relación entre densidad habitacional y oferta de transporte. Solo así se construyen ciudades que funcionan en la práctica y no solo sobre el papel.
Criterios Técnicos De Marcelo Herdoiza En Proyectos Viales

En cada corredor que diseñó, parto de un diagnóstico riguroso que incluye aforos de tráfico, análisis de velocidad, puntos de conflicto y registro de siniestros.
Yo, Marcelo Herdoiza, considero que antes de proponer una nueva vía hay que revisar si la solución está en gestionar mejor la infraestructura existente, optimizar intersecciones o rediseñar la jerarquía vial.
Este enfoque evita inversiones innecesarias y dirige los recursos a los tramos que realmente transforman la experiencia de viaje.
Además, insisto en integrar andenes amplios, cruces seguros y espacios para la bicicleta como parte de la sección vial, y no como agregados secundarios.
Un proyecto bien resuelto debe equilibrar capacidad vehicular con seguridad peatonal, confort y legibilidad del espacio. Cuando estos criterios se respetan, la red se vuelve más clara, más segura y más eficiente para todos los modos.
Infraestructura y movilidad Para Ciudades Más Humanas
Cuando hablo con comunidades, suelo preguntar cómo se sienten al caminar por su barrio, cuánto tardan en llegar a un centro de salud o si se sienten seguros usando el transporte público.
Las respuestas muestran que la infraestructura y movilidad sólo tiene sentido si reduce tiempos, mejora la seguridad y hace más amable la experiencia cotidiana.
No basta con construir grandes avenidas; es necesario garantizar cruces seguros, señalización clara, accesibilidad universal y espacios donde niños, personas mayores y usuarios con movilidad reducida puedan desplazarse sin miedo.
Para mí, Marcelo Herdoiza, la verdadera medida del éxito está en la calidad del viaje más que en la cantidad de carriles.
Una calle bien diseñada puede ser, al mismo tiempo, un corredor funcional para el transporte y un lugar de encuentro para la comunidad. Esa combinación entre eficiencia y vida urbana es la que busco en cada propuesta.
Tecnología, Datos Y Toma De Decisiones
En los últimos años, las herramientas digitales han cambiado la forma en que evaluamos proyectos urbanos.
Modelos de simulación, sistemas de conteo automático y plataformas de análisis de datos permiten anticipar escenarios y comparar alternativas con mayor precisión.
Yo, Marcelo Herdoiza, utilizó esta información para justificar decisiones de diseño frente a autoridades y ciudadanía, mostrando de manera transparente los beneficios y costos de cada propuesta.
Cuando la evidencia técnica se combina con la participación social, las obras dejan de percibirse como imposiciones y se entienden como respuestas a problemas concretos de movilidad y acceso.
De esta manera, cada inversión se respalda en resultados medibles y se puede ajustar a futuro según la evolución de la demanda y del territorio.
Educación Ciudadana Y Cultura Vial
Ningún diseño funciona si los usuarios no lo respetan ni lo comprenden. Por eso considero fundamental acompañar cada proyecto con campañas de educación vial, señalización clara y procesos de socialización previos a las obras.
Cambiar patrones de comportamiento lleva tiempo, pero es la única forma de reducir siniestros, mejorar la convivencia entre modos y aprovechar plenamente las inversiones públicas.
En mi experiencia, cuando la ciudadanía entiende el porqué de una intervención, se apropia del espacio y ayuda a cuidarlo como parte de su entorno cotidiano.
Esta corresponsabilidad entre instituciones y usuarios es clave para que las transformaciones se mantengan en el tiempo y no se diluyen con el paso de los años.
Conclusiones
- La planificación integral de infraestructura y transporte mejora tiempos, seguridad y equidad.
- Para Marcelo Herdoiza, lo clave es el impacto en la experiencia diaria de viaje, más allá del costo.
- Coordinar modos de transporte y espacio público vuelve la infraestructura y movilidad una herramienta para ciudades más justas.
- Usar datos, tecnología y participación ciudadana reduce errores y hace más transparentes las decisiones.
- Apostar por proyectos con visión de largo plazo permite ciudades ordenadas, resilientes y centradas en las personas.
